El término “deporte extremo” no es adecuado aplicarlo cuando se realiza simplemente una actividad recreativa o turismo no de masas, turismo cultural, turismo histórico, turismo arqueológico, etc. Tampoco debe estar definido por las condiciones medioambientales, algo bastante subjetivo y dependiente del grado de preparación. En cambio, el término puede aplicarse cuando se practica un deporte en los límites actuales de desarrollo, sea montañismo, atletismo, gimnasia o cualquier otro.
Actualmente, en algunos países se empieza a utilizar el término “deporte de aventura” cuando se practican deportes de más alto riesgo de lo normal sin ser profesionales. Un ejemplo de esto es la diferencia que existe entre “espeleología” y “espeleísmo”: el primero se refiere a una actividad científica, mientras que el segundo hace referencia a aquellas personas que lo practican por deporte.